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"Life doesn't stop for anybody.”{Lena's ID}

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"Life doesn't stop for anybody.”{Lena's ID}

Mensaje por Elena A. Sergeévna el Vie Abr 18, 2014 1:41 am

Elena A. Sergeévna
16 años| Ravenclaw| Heterosexual
A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto.
Datos


ஐ Nombre completo: Elena Anastasia Sergeévna
ஐ Edad: 16 años
ஐCasa/ex-casa {Hogwarts}: Ravenclaw
ஐNacionalidad: Rusa, principalmente
ஐ Clase social: Alta
ஐ Estatus de Sangre: Sangre pura
ஐ Patronus: Panda Rojo
ஐ Boggart: El cuerpo de alguien muerto,su familia o la sirvienta que murió en su casa hace tiempo.
ஐ Varita: Varita de madera de sauce, treinta centímetros de largo, semiflexible, núcleo de cola de thestral, con detalles en la punta y en el mango.
ஐ Lealtad: Supuestamente puristas pero es mas bien neutral
ஐ Bando {O. F o Mortífagos}:
ஐ Bando escolar {E.D o Brigada Inquisitorial}: Neutral

 

Personalidad


Elena es temerosa e insegura, siempre en estado vulnerable, nunca lo demuestra, claro, pero sus fantasmas siempre están presentes en la profundidad su mente. Después de estar toda su vida encerrada en el mismo lugar, al conseguir la libertad se vio abrumada por el tamaño del mundo, sintiéndose pequeña y tonta frente a todo y todos. Siempre intenta ocultar aquel sentimiento de inferioridad, sonriendo o leyendo,tratando de aparentar que no existe pero termina estando de acuerdo con todo lo que su interior grita sobre sí misma, insultándose de la misma forma en que su padre lo hacía. Es muy tímida, le cuesta iniciar una conversación o siquiera saludar a alguien que no conoce, después de un rato se suelta mucho más pero en un principio no esperes una bomba amistosa porque no lo vas a conseguir. Teme el equivocarse y por eso a veces le es difícil iniciar algún proyecto o desafío, necesita el apoyo de alguien a quien considere de confianza la mayoría de las veces aunque le avergüence ser tan dependiente a veces. Es un poco atolondrada, es común viéndola tropezar tras haber dado solo dos pasos o golpearse con algún objeto en su camino, tal vez batallando con cierto trabajo manual porque no es la más hábil con sus manos, todo eso ayuda a su aire de incapacidad y vulnerabilidad, pero lo cierto es que puede llegar a ser bastante hábil en otros momentos, algunos creen que es solo su cuerpo reflejando su inseguridad, ella, por el contrario, solo cree que es muy torpe.

Pero no hay quien pueda ofrecerte una amistad más sincera que ella, tal vez por que considera a los amigos como algo valioso, por que de por sí ya es muy honesta o porque es inexperta en el tema de la traición, pero lo cierto es que con ella tendrás una amiga fiel y un gran apoyo. Daría la vida sin dudarlo dos veces por aquellos a los que considera sus amigos y los quiere de una manera inmensa pues teme quedarse sola nuevamente. Si tiene algún problema le cuesta compartirlo pues siente que solo se vuelve un problema más grande pero le encanta ayudar a la gente que está mal, aunque no quieran hablar de ello, a Elena le gusta llegar y abrazarlos, hacerles saber que hay alguien ahí para ellos cuando lo necesiten.

Es una persona muy curiosa del mundo, lo cuestiona todo y nunca considera que tiene el conocimiento suficiente ni menosprecia cualquier tipo de aprendizaje, cualquier dato desconocido que puedas aportarle la hará muy feliz. Ya sea sobre historia, geografía, psicología o detergentes, si estás dispuesto a contarle algo nuevo ella está más que dispuesta a escuchar, hay gente que asegura haber visto sus ojos brillar con un resplandor color miel mientras escucha lo que le relatan, "Es como una niña escuchando su historia favorita", dicen, pues su sonrisa antes cosas que a algunos les parecen inútiles o aburridas es algo especial. Además de curiosa también es inteligente, no solo por el hecho de aprender de memoria prácticamente todo lo que ha aprendido en su vida sino porque lo entiende, ella considera que el verdadero saber no llega cuando aprendes algo al derecho, al revés y sin armar, éste llega cuando entiendes el por qué es así y lo interpretas a tu propio modo. "¿De qué me sirve saber un montón de cosas si no entiendo ni un punto y coma de lo que estoy hablando?", contesta ella cuando le preguntan el porqué sigue haciendo tantas preguntas innecesarias sobre un tema que ya ha aprendido. Es astuta, de mente rápida y pensamiento frío, si tarda al tomar una decisión es porque podría afectar a terceros, o porque -aunque ya tenga la respuesta hacer tiempo- sigue dándole vueltas por miedo a equivocarse.

Ha aprendido sobre modales y etiqueta toda su vida y le es imposible olvidar todos sus hábitos por lo que a veces tiene que morderse la lengua cuando ve a alguien comiendo "de forma incorrecta" y llega a incomodar a otros cuando se comporta demasiado como una señorita de alta sociedad. Romper las reglas es algo que nunca suele hacer, por más que le entusiasme hacerlo, y jamás escucharás una palabrota salir de su boca, pues primeramente no conoce ninguna, además de no saber cómo funcionan "¿El joder se usa solo antes o después de una oración o se puede usar en medio de ella? ¿Se puede utilizar siempre o solo en cierto momentos y con palabras que combinen? ¿Qué significa concreta mente "Joder"?". Intenta ser una persona más común pues está harta de hacer todo lo que le dicen pero no le funciona muy bien ya que las viejas costumbres están arraigadas en ella y la hacen sentir que no encaja en ningún lugar.

En el fondo tiene a una persona valiente, fiel a sus propios ideales y de carácter fuerte solo que le es difícil hacerla salir a la luz, a veces ni siquiera cree que realmente esté ahí pero sí que lo está y solo espera poder liberarse de sí misma para ser aquella que siempre quiso, salir en búsqueda de aventuras, disfrutar de la adrenalina, reírse de la adversidad y conocer el mundo del que se ha perdido. Sabe que puede llegar a ser más de lo que es ahora, es vena rebelde heredada de su madre está en ella y late cada vez con más intensidad, a veces incluso esa personalidad sale en algunas situaciones, llenando su mente de lo que en verdad quiere decir o hacer sin embargo pocas veces ha hecho caso a su yo interior, probablemente mejore ésto con el tiempo.


 

Fisico


Elena es bonita por poco que lo acepte, es difícil no mirar cuando recién entra a una habitación y no solo por su cuerpo, delgado y estilizado, o su sonrisa, brillante y contagiosa, sino por el simple hecho de ser ella misma, es esa clase de personas que llama la atención sin esfuerzo, sin quererlo, atrayendo las miradas como imanes al metal.Su altura supera el promedio, pero no por ello es alta, mucha gente la considera "bajita" aunque ella esté muy orgullosa de ser estadísticamente mediana; su cuerpo es delgado y con curvas marcadas más no exageradas, que de todas formas suele ocultar por vergüenza. Tiene ojos grandes y marrones, con pobladas pestañas, y mejillas ligeramente regordetas, su rostro suele estar contorneado por su largo cabello color chocolate que cae en ondas hasta debajo de su pecho pues suele usarlo suelto. Prefiere por mucho usar tenis y pantalón después de una vida llena de vestidos y tacones.

 

Historia


"La lluvia cae hacia el suelo, la gravedad funciona las veinticuatro horas, el sol sale todos los días y se oculta todas las noches. No hay diferencias entre aquí y allá, solo que el aquí no es el allá y el allá jamás será aquí. Bienvenida al mundo."

Vasiliy Sergéevich, un joven mago ruso, apenas se preocupó en conocer el nombre de su futura esposa cuando se vio comprometido, ni siquiera intentó aprender su país de origen, tan lejano de Rusia que le daba flojera buscarlo en el globo terráqueo, después de todo solo importaba su linaje y posición social. Anabel Luna tuvo que aceptar que su apellido no sería más que un recuerdo cuando tuviese que cambiarlo al apellido que le correspondería una vez que llegara a Rusia, un lugar tan lejano de su hogar como de sus deseos, no tenía interés real en aquella unión más allá de los beneficios económicos y sociales que vendrían con ella, después de todo eso es lo único que se busca en un matrimonio arreglado ¿no? Ambos se casaron en otoño, en una ceremonia cara y ostentosa antes de mudarse a la enorme mansión de Vasiliy.

Poco tiempo después Anabel ya se encontraba embarazada, fue felicitada, aplaudida y premiada como si hubiesen estado pensando que no podría cumplir con tan difícil tarea, le molestaba, claro, pero tendría que aprender a acostumbrarse a su nueva familia rusa. Y con el tik tak del reloj, sin darse cuenta la pareja ya tenía dos hijos, un niño y una niña, Eduard Sergéevich y Elena Sergeévna, a pesar de que el segundo nombre de los bebés debía ser un nombre patronímico, Anabel no estaba de acuerdo con que sus hijos llevaran "variaciones" del nombre de Vasiliy y decidió que ella decidiría los nombres de sus hijos de la forma en que lo habría hecho de estar en su país. Está de más decir que a su nueva familia no le gustó ni un poco lo que Anabel hizo, pues lo veían como una ofensa a sus tradiciones pero lo dejaron pasar como algo que le cobrarían después. El segundo nombre de Elena fue Anastasia, aún cuando solo su madre y Eduard la llamara así y su familia hiciera un gesto de desaprobación cada vez que lo mencionaba, ese era su nombre, le gustara a quien le gustara y hay que decir que a la pequeña le encantaba.

"Ellos no entienden, jamás entenderán, no saben lo que es despertar y seguir soñando, sonreír porque ves a la misma gente todos los días, no conocen la soledad porque no saben qué es estar acompañados."

Desde que fue muy pequeña, la pequeña Sergeévna era tratada como una adulta, vestida elegante y enseñada en arte, magia e historia, siempre entrenándola para que en el futuro fuese una digna representante del apellido que llevaba y una esposa modelo, también desde pequeña se le fue inculcando la pureza de sangre como una ley, no solo una regla, y dándole a entender que los impuros no eran más que aberraciones. Por suerte para ellos, la infanta era muy buena aprendiendo. Los niños tenían habitaciones separadas por un larguísimo pasillo y tomaban clases por separado, solo los dejaban verse durante las comidas y de vez en cuando porque estaban seguros que no llegarían a ningún lado distrayéndose el uno al otro, pero ellos no necesitaban un permiso para querer verse, razón por la cuál la rebeldía de Elena comenzó a asomarse desde muy temprana edad, arrastrando con ella a su hermano mayor. Aún siendo diferente a su hermano, tanto en apariencia como en actitud, Elena adoraba pasar ratos con él, jugando por la mansión que para ella tenía el tamaño de un planeta entero y saltarse las clases de etiqueta y lengua para contarse cuentos que inventaban sobre la marcha, Eduard era su mejor amigo, encerrados en aquel gran castillo con solo sus padres y sirvientes no les quedaba otra alternativa, solo salían de casa para visitar a sus a vuelos un par de veces al año y el resto se quedaban ahí. Dicen que el primer amor de una niña es su padre pero Vasiliy era estricto, agresivo y frío aún con Anabel, a Elena esas cualidades le parecían repelentes y nunca dio a su padre tal importancia como la de un primer amor, eso no significa que no lo tuviera, solo significa que fue algo más complicado de lo que se suponía que fuera. No, nunca salió al jardín de la mansión y se encontró a un niño de rosadas mejillas y hoyuelos que le diera una flor antes de salir huyendo y convertirse en su amor platónico, ni se le presentó algún infante purista y pedante en alguna fiesta, tampoco fue su primo lejano que conoció en la cena de navidad. Sí, Elena se enamoró de su hermano, y quién sabe, tal vez él le correspondía, Eduard tomaba su mano cuando tenía miedo, le contaba aquellas absurdas historias sin argumento o final decente, jugaba con ella cuando se sentía sola y le decía que se veía bien en aquellos pomposos vestidos; cuando Anabel se enteró de aquello soltó una risita nerviosa y decidió que solo era una cosa de niños pequeños, que se pasaría y que lo único que debían hacer era llevar a los niños a convivir con los de su edad y que jugaran un poco, cuando Vasiliy y el resto de la familia se enteraron no reaccionaron tan bien.

Cambiaron a Eduard de habitación, ya no los dividía un larguísimo pasillo sino decenas de ellos, los profesores se volvieron más estrictos, Eduard comía con su padre, Elena con su madre, y la pequeña ya no tuvo a quién contarle lo que había soñado la noche anterior, habían acabado bruscamente con su primer amor a los siete años y no solo eso, se habían llevado a su mejor amigo, a su único amigo. Elena y Eduard solo podían verse el uno al otro cuando iban a la casa de los abuelos o en ocasiones especiales. Anastasia no pudo ver a su hermano en su cumpleaños numero nueve porque había hecho una rabieta en la que hizo que todas las ventanas y cristales de un ala se quebraran en pequeños y grandes pedazos, matando, sin quererlo por supuesto, a una de las criadas de la familia, no solo se había quedado sin ver a su hermano sino que había acabado con la vida de alguien. Su padre comenzó a gritarle, como de costumbre, pero aquella reprimenda duró la tarde entera y ella aceptó -y mentalmente multiplicó- cada insulto que le fue dicho o insinuado. Su único consuelo fue su madre, quien siempre estaría ahí para ella y que no la regañaría por decir que le parecía tonto utilizar tantas cucharas en una sola merienda o practicar tantas veces la postura que ella ya dominaba a la perfección -aunque sí le aclarara que era importante-, sus lazos se estrecharon con los años y ella se volvió su nueva confidente y cuenta cuentos, en lo que resultó ser mejor que su hermano, incluso llegaba a regalarle -de contrabando- libros de historias fantásticas y amor, y otros sobre lugares lejanos e interesantes cuando decidió que Elena sabía demasiado sobre la historia del mundo pero nada sobre el sin embargo, con cada libro, Anastasia se sentía cada vez más como un ave atrapada en una enorme y ostentosa jaula... un ave peligrosa.

"¿Cuándo obtendré yo mis alas? Estoy cansada de ver desde mi ventana, y aún así no observar nada ¿Cuándo podré volar, ser libre?"

Su vida transcurrió aparentemente con normalidad hasta que notó que había conseguido una varita como todos los magos de su edad pero jamás recibió una carta. Bueno, su abuela ya le había dicho desde que era muy pequeña que la mejor educación era la privada y era mucho mejor cuando estudiabas en casa, Elena le había creído, por supuesto y no esperaba nada diferente incluso entonces.

El corazón de Elena se volvió a romper cuando las puertas se abrieron y alguien se fue de casa sin otra despedida que un apretón de manos y una sonrisa. La abandonó, se marchó lejos y la dejó encerrada. Eduard entró a una escuela de magia, el nombre nunca se lo dijeron, y Elena se quedó en casa, estudiando sí, pero atrapada en las mismas paredes en las que había pasado más de una década. La carta no llegó ese día, por más que se lo pidió al cielo, al sol y a la luna, ni tampoco la mañana siguiente ni los días que siguieron. Se quedó ahí con su padre gritándole por sus errores, con los maestros llenando su cabeza con datos que no le interesaban de verdad y con su madre, a la que se aferró con fuerza. Aprendió en casa todo aquello, y tal vez más, que Eduard había ido a aprender a una escuela, y su madre le enseñó sobre el lugar del que procedía y magia más sencilla e inútil pero divertida, incluso le enseñó legeremancia como un reto a sus habilidades y una herramienta para el futuro. Elena no volvió a ver a su hermano más que en fotografías, pues ella pasaba vacaciones con sus abuelos cuando Eduard volvía, por suerte para ella, Anabel convenció a Vasiliy para dejarlas pasar -a ambas- unos días en la casa de sus abuelos maternos, con la excusa de ser una forma de alejar los pensamientos de la niña de volver a casa para ver a su hermano. Así fue como ella descubrió la diferencia entre sus familias y las sonrisas de su madre, aprendió también un poco sobre el amor y el significado de un hogar, más tuvo que volver a Rusia tiempo después y guardó ese recuerdo en lo más profundo de su ser. Ese fue el mayor vistazo al mundo real de su vida.

"Cuando creces comienzas a entender el mundo un poco mejor y es entonces cuando, al mismo tiempo, desearías no comprender nada nuevamente. Entiendes que "corre" significa "huye" y deseas tener más tiempo para quedarte parada en el mismo lugar."

La primera reunión a la que asistió -que no era algo familiar- fue cuando tenía quince años y tuvo su primer semi-contacto con otros jóvenes de su edad, "semi" porque en realidad no sabía tratar con las personas por más que lo intentara. Odiaba estar sola pero no sabía hacer otra cosa. Aquella reunión terminó, ella volvió a casa, y todo continuó como antes, excepto que en realidad todo había cambiado. Las clases duraban más y de repente se desviaban a temas distintos e intentaban meterle ideas en la cabeza sobre como hablar con extraños, como mantener la calma, reglas culturales y sociales y cosas cada vez más tontas, todo se aclaró cuando leyó en la mente de un distraído instructor la palabra "esposa". Al leer la mente de su padre encontró lo mismo y también algo más, algo peor: su madre estaba enferma de muerte y se desgastaba cada día más. Por alguna razón, Elena sintió como si toda la culpa fuera suya ¿Todos esos años cuidando de ella, soportando sus quejas, la habrían llevado hasta tal desgaste?
Cuando fue a afrontar el tema con su madre y el por qué no se lo había contado solo recibió por respuesta oraciones sin sentido. "Anastasia, no hay forma de cambiar lo que ya está hecho. Tengo un plan. No me iré sin asegurarme de que aprendas a volar." Al menos en ese momento carecían de sentido pues ella estaba segura de ser suficientemente buena en la escoba después de todas las lecciones de Anabel, no entendía que le faltaba aprender, no hasta que cumplió los dieciséis.

"Nos vamos."

Su hermano no había vuelto pasar las vacaciones pues había decidido pasarlas en donde-quiera-que-se-encontrara y el tiempo pasó rápido y como el resto del año, hasta que fue solo quedaban un par de días para el inicio de un nuevo año escolar. Caminaba por la casa al tiempo que leía un libro, como solía hacer cuando estaba aburrida, cuando vio un grupo de criados que se dirigían a toda velocidad a la habitación de su madre, diciendo palabras que dichas al mismo tiempo y a tal velocidad perdían el sentido, una de las palabras logró escapar del resto y llegar a los oídos de Elena. Grave. Luego llegó otra. Urgente. Después una oración completa. ¿Crees que muera hoy mismo? Soltó el libro de la impresión y comenzó a correr tras ellos, una vez frente a la habitación de su madre le cerraron el paso. Minutos después llegó Vasiliy, con andar tranquilo, y entró al cuarto de Anabel sin apenas mirar a su hija, a quien dejó fuera. Elena se sentó ahí mismo, recargada contra la puerta y llorando, sin decir ni hacer nada que no fuera llorar. Al tiempo salieron todos, tuvieron que empujar la puerta y terminaron golpeándola un poco pero ella apenas lo notó, su padre la tomó de un brazo y la levantó de un tirón. Su madre había llamado por ella, y solo ella, a su habitación para hablar un momento. Cuando la puerta se cerró tras ella la aún muy pequeña Sergeévna se apoyó en el espacio libre junto a su madre en la cama y lloró aún más fuerte aunque intentó detenerse a sí misma. Su madre le acarició el cabello, el hombro y las manos, luego dejó en ellas un pedazo grueso de papel arrugado y le sonrió. Elena no se molestó en mirar lo que le había dado, solo la abrazó. "Anastasia" Murmuró su madre. "Tú sueñas en grande, lo sé, aunque te obliguen a tener sueños pequeños. Te obsequio tus alas, observa el mundo, sonríe e ilumínalo, nada te atará a este lugar." Anabel tomó la mano de su hija y le obligó a mirar lo que le había dado. Una carta.

"[...]Querida Miss. Elena A. Sergeévna

Tenemos el placer de informarle de que dispone de una plaza en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería...
"

La fecha era de ese año, su madre había mandado la solicitud a espaldas de su padre a pesar de que sabía que su familia no estaba de acuerdo y que tal vez ya era un poco tarde para que entrara, aún así lo había hecho solo por ella. Anastasia se lanzó a los brazos de su madre, le agradeció por todo lo que había hecho en la vida, desde traerla al mundo hasta la acción de ese mismo día. Se quedaron así, abrazadas y cruzando palabras entre sollozos durante un rato, hasta que el corazón de Anabel se detuvo, Elena vio como el pecho de su madre bajaba por última vez anunciándole que su madre y mejor amiga se había ido. Se quedó ahí llorando en silencio hasta que su padre la envió a su cuarto a dormir, accedió a irse pero no se durmió. Al llegar a su habitación lloró toda la noche y empacó sus cosas, lo que consideraba realmente suyo, al llegar la madrugada escribió una carta para su padre. Salió con sus cosas a escondidas, pasó por el cuarto de sus padres pero al no sentir la única presencia que le importaba, siguió de largo, su padre tampoco estaba, seguro que estaba haciendo los preparativos para el funeral o algo, llegó al jardín y ocultó sus cosas en una parte del jardín -que sabía que ese día nadie atendería- y volvió adentro.

Al funeral asistieron ambas partes de la familia, esta vez los Luna no sonreían como cuando los había visitado, a su hermano no lo vio, tal vez ni siquiera estaba ahí, pero lo cierto es que había visto a pocas personas, solo caminaba por el enorme castillo, con andar pesado y en silencio, como un fantasma en vida. Nicholas, el hermano de Anabel, encontró a la joven dando vueltas por la casa y le dio un largo abrazo, después se separó y con una sonrisa a la vez nostálgica y orgullosa le preguntó "¿Alguna vez has viajado en traslador?" La tomó de la mano y la llevó con él hacia el jardín-aunque antes pasaron por su habitación y el estudio de su padre-, pudo notar en el trayecto que el resto de su familia materna parecía abrirles el paso disimuladamente y llamar la atención con una simple charla a quien pudiese llegar a sospechar algo, aunque tal vez fuera su imaginación. Elena tomó todas sus cosas con ayuda de su tío y al enfrentarse a la gran reja que siempre la había mantenido encerrada en su casa, ésta se abrió al instante. Siguieron caminando hasta que encontraron en la lejanía, aparentemente abandonado a mitad de la maleza, un viejo libro sobre aves al que le faltaban algunas hojas. Nada más tocarlo y se encontraban en Londres, en un lugar muy cerca de la estación King's Cross y del andén 9¾.

"No, no estoy huyendo, ninguno de los dos es tonto, sabemos que eso es algo mucho más difícil. No, no me avergüenzo, hay muchas cosas de las que me he avergonzado o arrepentido pero de ésto no. Volveré, yo lo sé, tú lo sabes, todos lo saben, no hagan un gran escándalo, claro, no volvería porque lo quisiera, también lo sabes, sino porque no hay alternativa, o al menos eso creo. Por eso me voy, porque creo muchas cosas pero creo que en realidad no sé nada, también aprenderé a hablar con la gente como tanto lo querían -Aunque no tiene sentido, tomando en cuenta que ustedes fueron quienes me aislaron- y a entender las reglas sociales de aquel lugar, el mundo real. No te diré a dónde voy, seguro pronto lo sabrás de cualquier modo, ni te diré que haré cuando llegue porque de todos modos no lo sé.
[...]
Hay tantas palabras que nunca te dije, muchas palabras que no dije a nadie, pero no tiene sentido decirlas ahora, tampoco sabría cómo hacerlo dado a que una carta no es lo mismo que una charla -probablemente por eso te escribo y no te hablo-, así que supongo que al final tampoco importa.

Como sea, seguro que decir "Me voy" no viene al caso, porque ya no estoy ahí, ya lo sabes.
Ella no se fue, yo no me fui, me gusta pensar que fue algo mutuo.
Adiós, papá, nos marchamos.


 

Manias


ஐ Gustos:
-Le gusta ver el cielo, cuando amanece, cuando anochece y cuando las estrellas brillan, lo encuentra relajante.
-Obtener conocimiento, entre más mejor.
-Los libros, aún los que no pueden enseñarle nada, disfruta mucho de la lectura.
-La adrenalina.
-El Quidditch.
-La música.
-Los misterios y los acertijos, los considera desafíos a su mente.
-La comida, le fascina comer y probar nuevos sabores, al igual que aprender recetas.
-Las aves.
ஐ Disgustos:
-Equivocarse.
-El silencio absoluto, un poco de tranquilidad no está mal pero cuando no puede escuchar más que sus propios movimientos comienza a sentirse nerviosa.
-La soledad.
-La gente egocéntrica.
-Que la obliguen a caminar con libros sobre la cabeza o cualquier otra tonta tarea de etiqueta sin sentido.
-Que se burlen de ella o de alguien más.
ஐ Aficiones:
-La lectura.
-La música.
-Cabalgar
-Aprender pequeñas cosas sobre el mundo.
-Tomar fotografías, como una forma de recordar lo que ha visto.
ஐ Manías:
-Jugar con su cabello cuando está nerviosa o aburrida.
-Morderse el lado derecho del labio inferior.
-Hacer como que toca un piano en la mesa cuando se aburre o está esperando a alguien.
ஐ Odios:
-Que le guarden secretos.
-Que se le queme la comida.
-Que hablen como si ella no estuviera ahí o no la tomen en cuenta.
-Silencio absoluto.
-Ruidos demasiado fuertes.
-Cuando no puede recordar donde ha dejado algo.

 




Otros

-Practica la Legeremancia.
-Sabe hablar 3 idiomas: Ruso, español e inglés.
-Toca el piano, el cello y sabe un poco de violín.
-Es buena cocinando recetas complicadas pero con platillos simples siempre mete la pata.

Travesura Realizada

 


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Re: "Life doesn't stop for anybody.”{Lena's ID}

Mensaje por Scorpius H. Malfoy el Vie Abr 18, 2014 2:04 am

Ficha aceptada

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